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| Superficie:
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3.287.590
km². |
| Población:
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1.065.070.607
millones hab. |
| Capital:
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Nueva
Delhi. |
| Nacionalidades
y etnias: |
72%
indoarios, 25% drávidos y 3% otros. |
| Idioma:
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El
indi y el inglés son los oficiales, pero
se hablan centenares de lenguas y dialectos. |
| Religión:
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80%
hindúes, 14% musulmanes, 2.4% cristianos,
2% sijs, 0.7% budistas, 0.5% jaimistas y 0.4%
otros. |
| Régimen
político: |
República
federal. |
| Visados:
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La
embajada de la India en Madrid suele dar visado
de turista de entrada múltiple por una
duración de 6 meses. En el caso de visitar
cualquier otro país vecino y volver a la
India hace falta pedir el permiso de reentrada
para poder volver a entrar en la India antes de
2 meses de su primera visita |
| Hora
local: |
GMT+
5 ½ horas. |
| Moneda:
|
Rupia
india. |
| Electricidad:
|
230-240
V, 50 Hz. |
| Teléfono: |
Para llamar a la India desde España debe
marcar el prefijo 0091 + prefijo local + el numero
deseado.
Para llamar a España desde la India debe
marcar el prefijo 0034 + el número del
abonado.
Los móviles funcionan en la India pero
hay que pedir la autorización a su compañía
``ROAMING´´
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| Agua
y Gastronomía: |
No es seguro beber agua del grifo. Se recomienda
beber agua embotellada.
Uno de los rasgos más característicos
de la cocina india es el uso que hace de las
especias, las cuales no solo sirven para dar
sabor, sino que también estimulan el
apetito y son excelentes digestivos. Algunos
de los ingredientes más importantes de
la cocina india incluyen la leche y los productos
lácteos, especialmente el ghee (una especie
de mantequilla líquida hecha con leche
de vaca o búfala) y el dahi (cuajada).
También son típicas las lentejas
secas o dals.
No todos los hindúes son oficialmente
vegetarianos, como se cree a menudo, esta práctica
predomina sobre todo en las regiones meridionales
del país (no influenciadas por los arios
y musulmanes consumidores de carne) y en la
comunidad gujarati. Hay considerables variaciones
regionales de norte a sur, en parte a causa
de las condiciones climáticas, y también
debido a las influencias históricas.
En el norte se consume mucha más carne
y la cocina es a menudo de tradición
mogola, más parecida a la cocina de Oriente
Próximo y Asia Central. Esta gastronomía
se inclina más hacia las especias y no
tanto hacia el chili; los cereales y el pan
son más populares que el arroz. Otra
característica de la alimentación
vegetariana meridional es que no emplea cubiertos:
se come con los dedos, aunque nunca con los
de la mano izquierda. Por otra parte, en el
sur, se consume más arroz, más
comida vegetariana y el curry suele ser más
picante.
Algunos
de los platos más comunes: Baingan mumtaz
(berenjena rellena), Biryana (Pollo o cordero
especiado que se sirve acompañado con
arroz), Dal makhni (lentejas especiadas y adormadas
con cilantro), Gushtaba (albóndigas hechas
de carne sazonada con especias picantes y acompañada
de yogur), Idlis (pastel de arroz cocido con
salsa de coco fresco), Rogon Josh (cordero al
curry), Sambhar (sopa de lentejas condimentadas
con chile), Subze (platos de verduras sazonadas),
Tandoori (pollo, carne o pescado cocinados en
horno de arcilla), Burfi (dulce de almendras).
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| Compras: |
La variedad de compras que puede hacerse en la
India es asombrosa: alfombras de cachemira (elaboradas
según la tradición persa), piedras
preciosas y semipreciosas, joyas de oro y plata,
tanto moderna como antigua.
La India es también famosa por sus tejidos
y asombrosa variedad de texturas que dan forma
a vestidos, faldas, pantalones, pareos, paños
de cocina, fundas de cojines, chales, refinadas
estolas de noche y las exquisitas bufandas y pañuelos
de seda.
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| Clima: |
Registra grandes variaciones, desde los áridos
desiertos del Rajastán a las frías
tierras altas de Assam, que es posiblemente el
lugar más húmedo de la tierra.La
India posee un ciclo anual de tres estaciones:
cálida, húmeda y fría. El
calor empieza a aumentar en las llanuras septentrionales
alrededor del mes de febrero y llega a ser insoportable
en abril. Las primeras señales de los monzones
aparecen en mayo, con un alto índice de
humedad, chaparrones de corta duración
y violentas tormentas eléctricas. Las lluvias
empiezan alrededor del 1 de junio en el extremo
meridional del país, y se extienden hacia
el norte para cubrir todo el territorio a principios
de julio. Los monzones no refrescan el ambiente,
pero se reciben con gran alivio, especialmente
por parte de los agricultores. El monzón
principal viene del suroeste, aunque la costa
del sureste, se ve afectada por el corto y sorprendente
monzón del noreste, que trae lluvia desde
mediados de octubre hasta finales de diciembre.
El principal finaliza alrededor de octubre, y
en diciembre las noches de las ciudades septentrionales
suelen ser muy frescas. En el extremo meridional,
donde nunca refresca, las temperaturas no son
excesivamente calurosas, sino agradables y templadas.
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| Fiestas
y celebraciones: |
El Día de la República, de carácter
laico, que se celebra en Delhi en el mes de enero,
y que incluye elefantes, una procesión
y un gran despliegue de poderío militar
y esplendor principesco indio. El Festival de
Holi, en el día posterior a la luna llena
de marzo, es uno de los festejos hindúes
más exuberantes del norte de la India.
Marca el final del invierno y, básicamente,
consiste en lanzar agua coloreada y polvos rojos
sobre tantas personas como sea posible.
Entre finales de abril y principios de mayo, se
celebra la festividad chiita Muharram, de 10 días
de duración, esta conmemora el martirio
del nieto de Mahoma. Se caracteriza por un gran
desfile en el que los devotos se azotan con látigos
en un ambiente de gran fervor religioso. El lugar
idóneo para verlo es Lucknow, la principal
ciudad chiita de la India. Durante la misma época
del año, merece una especial mención
el multitudinario Maha Kumbh Mela, que rememora
una antigua batalla entre dioses y demonios para
apoderarse de una jarra (kumbh). Durante la contienda,
se derramaron cuatro gotas que fueron a caer en
Allahabad, Haridwar, Nasik y Ujjain. Este mito
se evoca cada tres años por rotación
en una de estas cuatro ciudades.
No hay que confundir el gran festival de carruajes
Rath Yatra con un simple rally. En este espectáculo,
que se desarrolla en Puri durante los meses de
junio y julio, desfila el gigantesco templo sobre
ruedas del dios Jagannath en su viaje anual, arrastrado
por miles de fervientes devotos. Uno de los principales
acontecimientos del año en Kerala es la
Carrera de Barcos Serpientes Copa Nehru, en los
lagos de Alappuzha, que se disputa durante el
segundo sábado de agosto.
El festival de Ganesh Chaturthi, a finales de
agosto y principios de septiembre, está
dedicado a Ganesh, el popular dios con cabeza
de elefante. Se celebra por todo el país,
aunque con especial entusiasmo en Maharashtra.
Se erigen altares, se lanzan fuegos artificiales,
se sumergen ídolos de barro en los ríos
o en el mar, y todo el mundo evita mirar a la
luna, ya que se dice que trae mala suerte. En
septiembre y octubre es el momento de dirigirse
hacia las montañas para contemplar el delicioso
Festival de los Dioses en Kulu. Éste forma
parte del Festival Dussehra, cuya expresión
más vistosa puede presenciarse en Mysore
y Ahmedabad.
En noviembre le llega el turno al enorme y pintoresco
Festival de los Camellos en Pushkar, Rajastán.
Diwali (o Deepavali) es la celebración
más alegre del calendario hindú
y se festeja a lo largo de cinco días en
noviembre. En ella se rinde homenaje a varios
dioses, y las golosinas, lamparillas de aceite
y petardos desempeñan un papel importante.
Por último, y aunque pueda parecer demasiado
tópico, una fiesta playera en Goa continúa
siendo la mejor manera de pasar las Navidades.
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| Historia: |
La primera gran civilización india floreció
a lo largo del valle del río Indo durante
más de mil años (2500-1700 a.C.
aproximadamente). Sus grandes ciudades, Mohenjodaro
y Harappa (actualmente en Pakistán), estuvieron
dominadas por los sacerdotes, que sembraron los
principios del hinduismo. Los invasores arios
procedentes de Asia Central barrieron el país
entre los años 2000 y 1500 a.C, y en seguida
controlaron el norte de la India, empujando a
sus habitantes dravídicos originarios hacia
las regiones meridionales.
Los ocupantes trajeron sus propios dioses y sus
tradiciones ganaderas y carnívoras, pero
fueron absorbidos hasta tal punto que en el siglo
VIII a.C. los sacerdotes había vuelto a
establecer su supremacía, consolidada en
el sistema de castas: una jerarquía mantenida
por reglas muy estrictas que aseguraban el poder
de los sacerdotes brahmánicos.
El budismo, que surgió hacia el año
500 a.C, condenaba este sistema. Ello dio lugar
a un movimiento radical en el hinduismo en el
siglo III a.C, con la conversión al budismo
del emperador Asoka, de la dinastía Maurya,
que controlaba gran parte de la India. Éste
(273-232 a.C.) implantó el budismo como
religión oficial del imperio y, durante
su reinado, la India conoció uno de los
períodos de mayor esplendor.
En 326 a.C Alejandro Magno alcanzó el norte
de la India durante su expedición de conquista
hacia Oriente, pero se retiró poco después
de vencer al rey Poros. Sin embargo, la influencia
cultural griega permaneció durante mucho
tiempo en las regiones del norte.
Varios imperios surgieron y cayeron en el norte
del país tras el colapso de los Mauryas.
Sin embargo, uno de ellos, la dinastía
Gupta, que comenzó en 320 d.C. y permaneció
en el trono 160 años, instauró otra
edad dorada en el campo cultural, es decir: poesía,
literatura y arte indio. Este período coincidió
con el renacimiento del hinduismo, que se desarrolló
entre el 40 y el 600 d.C.
Después de la invasión de los hunos,
en el siglo VI d.C, el norte de la India se fragmentó
en una serie de reinos hindúes y no se
reunificaría realmente hasta la llegada
de los musulmanes. Sin embargo, el extremo más
meridional, cuya prosperidad dependía de
sus lazos comerciales con los egipcios, los romanos
y los pueblos del sureste asiático, no
se vio afectado por la agitación del norte,
y el hinduismo no vio nunca amenazado su control
de la región.
En el 1192 llegaron los musulmanes procedentes
de Oriente Próximo. Al cabo de veinte años,
toda la cuenca del Ganges había caído
bajo control mahometano, aunque el islam no consiguió
penetrar en el sur. Dos grandes reinos se desarrollaron
en la actual Karnataka: el poderoso reino hindú
de Vijayanagar, y el fragmentado reino musulmán
de Bahmani.
Los emperadores mongoles penetraron en el Punjab
procedentes de Afganistán, derrotaron al
sultán de Delhi en 1525 y propiciaron otra
edad de oro cultural. Pero el imperio maratha
creció durante el siglo XVII y fue apoderándose
del territorio mongol. Los marathas, procedentes
de la parte noroccidental del Decán (India
central y meridional), consolidaron el control
del centro de la India hasta que cayeron ante
el último gran poder imperial, el de la
corona británica.
Sin embargo, el Imperio Británico no fue
el único país europeo que se estableció
en la India: los portugueses habían controlado
Goa desde 1510, y los franceses, daneses y holandeses
también habían establecido allí
sus avanzadillas comerciales. En 1803, cuando
los británicos derrotaron definitivamente
a los marathas, la mayor parte del país
estaba bajo el control de la British East India
Company, que había establecido su primer
puesto comercial en Surat (Gujarat) en 1612.
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Para
la compañía británica, la
India no era más que un lugar donde ganar
dinero, y despreciaba por completo su cultura,
creencias y religiones. Gran Bretaña desarrolló
en el país actividades mineras para extraer
hierro y carbón, así como plantaciones
de té, café y algodón. También
inició la construcción de la vasta
red de ferrocarriles de la India. Los británicos
fomentaron el absentismo de los terratenientes
al aligerarlos de la carga de la administración
y recaudación de impuestos, lo que, a su
vez, ocasionó el empobrecimiento de la
población rural, un problema que sigue
siendo crónico en Bihar y Bengala Occidental.
El motín de 1857 en el norte acabó
con la desaparición de la British East
India Company, y la administración del
país quedó en manos del gobierno
británico.
La oposición al poder británico
resurgió con fuerza a principios del siglo
XX. El Congreso establecido para dotar a la India
de un cierto grado de autonomía empezó
entonces a exigir verdaderas libertades. En 1915,
Gandhi regresó de Sudáfrica, donde
había ejercido la abogacía, para
dedicarse de pleno a la lucha por la independencia,
adoptando una política de resistencia pasiva
y de no violencia, o satyagraha.
La II Guerra Mundial asestó un golpe mortal
al colonialismo, y la independencia fue ya inevitable.
Pero, dentro del país, la amplia minoría
musulmana se dio cuenta de que una India independiente
iba a estar dominada por los hindúes, cosa
que hizo crecer el comunalismo, con la Liga Musulmana
dirigida por Muhammad Ali Jinnah, portavoz de
la gran mayoría de musulmanes, y el Partido
del Congreso, dirigido por Jawaharlal Nehru, representando
a la población hindú. El intento
de crear una nación musulmana aparte era
el principal obstáculo para que los británicos
concedieran la independencia al país. Pero,
ante este callejón sin salida político
y la creciente tensión, el virrey Mountbatten
decidió a regañadientes dividir
el país y estableció un rápido
programa hacia la independencia.
Por desgracia, las dos regiones de mayoría
musulmana estaban situadas en lados opuestos del
país, con lo que la nueva nación
pakistaní estaría dividida por una
India hostil. Cuando finalmente se anunció
el establecimiento de la línea divisoria,
empezó el éxodo más importante
de la historia, con los musulmanes desplazándose
hacia Pakistán y los hindúes y sijs
regresando a la India. Más de 10 millones
de personas emigraron, e incluso las estimaciones
más moderadas calculan que 250.000 de ellas
murieron. El 30 de enero de 1948, Gandhi, profundamente
decepcionado por la partición y el consiguiente
derramamiento de sangre, sería asesinado
por un fanático hindú.
Tras el trauma de la división nacional,
el primer dirigente de la India independiente,
el primer ministro Jawaharlal Nehru, abogó
por una constitución laica, una planificación
central socialista y una estricta política
de neutralidad. El país optó por
unirse a la Commonwealth, pero también
estrechó sus lazos con la URSS, en parte
a causa de sus conflictos con China y en parte
también por el apoyo estadounidense a su
acérrimo enemigo, Pakistán, especialmente
hostil hacia la India al reclamar el estado de
Cachemira, de mayoría musulmana. India
y Pakistán se enfrentaron violentamente
en 1965 y 1971, la primera vez por la cuestión
de Cachemira y la segunda por el Pakistán
oriental (que consiguió la independencia
con el nombre de Bangladesh).
El siguiente primer ministro indio y estadista
de talla internacional fue la hija de Nehru, Indira
Gandhi, quien resultó elegida en 1966.
Todavía goza de gran estima en el país,
aunque algunos le reprochan haberse inmiscuido
en los fundamentos democráticos de la India
al declarar el estado de emergencia en 1975. Indira
fue asesinada en 1984 por sus guardaespaldas sijs,
en represalia por haber expulsado a un grupo de
radicales armados pertenecientes a esta religión
del templo de Oro en Amritsar. El control dinástico
de los Gandhi en la política india continuó
cuando su hijo, Rajiv, subió al poder.
Rajiv implantó una nueva política,
más pragmática, en el país.
Alentó las inversiones extranjeras y la
introducción de la tecnología moderna,
suavizó las restricciones en las importaciones
y así se crearon numerosas industrias.
Estas medidas proyectaron a la India en la década
de 1990 y la sacaron de su aislamiento, pero no
hicieron nada para estimular el gigantesco sector
rural del país. Rajiv fue asesinado durante
una campaña electoral por un seguidor de
los Tigres Tamiles de Sri Lanka.
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| Cultura: |
La religión está íntimamente
unida a todas las facetas de la vida de la India.
A pesar de una democracia secular, es uno de
los pocos países de la tierra donde las
estructuras sociales y religiosas que definen
la identidad nacional, permanecen intactas.
Y así ha sido durante cuatro mil años
por lo menos, a pesar de invasiones, persecuciones,
colonialismo europeo y agitación política.
Con la tecnología moderna infiltrándose
cada vez más en el tejido de la sociedad,
los cambios son inevitables, pero la India rural
sigue siendo casi la misma desde hace miles
de años. Las instituciones sociales y
religiosas son tan fuertes que han absorbido,
ignorado o rechazado todos los intentos de destrucción
o cambio radical.
Un 80 por ciento de la población, aproximadamente,
practica el hinduismo. En términos de
número de adeptos, es la religión
más extendida de Asia y una de las más
antiguas del mundo. Se basa en un vasto panteón
de dioses y varios libros sagrados, y afirma
que cada persona vive una serie de nacimientos
o reencarnaciones que en último término
abocan a la salvación espiritual. Con
cada nacimiento, la persona se acerca o se aleja
de la iluminación; el factor decisivo
es el karma de cada uno. El hinduismo tiene
tres prácticas básicas: el puja
(o culto), la incineración de los muertos,
y las normas y reglas del sistema de castas.
Es una religión que no se plantea el
proselitismo, ya que no es posible convertirse
a ella: se nace hindú o no se nace.
Por otra parte, el budismo fue fundado en el
norte de la India alrededor del año 500
a.C, y se extendió rápidamente
cuando el emperador Asoka lo adoptó,
pero fue gradualmente reabsorbido por el hinduismo.
Actualmente, los hindúes consideran a
Buda como otra reencarnación del dios
hindú Visnú. En la actualidad
sólo existen 6,6 millones de budistas
en la India, aunque algunos enclaves budistas
del norte del país, como Bodhgaya, Sarnath
(cerca de Benarés) y Kushinagar (cerca
de Gorajpur) siguen siendo importantes centros
de peregrinación.
La religión jainista también surgió
como un intento de reformar el hinduismo brahmánico,
en el mismo momento que el budismo y en gran
parte por las mismas razones. Los jainistas
son actualmente unos 4,5 millones y se encuentran
sobre todo en las zonas del oeste y suroeste
del país. Esta religión no ha
encontrado nunca adeptos foráneos. Creen
que el universo es infinito y no fue creado
por ninguna deidad. También creen en
la reencarnación y en la posible salvación
espiritual siguiendo el camino de los profetas.
Hay más de 100 millones de musulmanes
en la India, lo que la convierte en una de las
naciones musulmanas más grandes del mundo.
El islam es la religión predominante
en los países vecinos de Pakistán
y Bangladesh, y existe una mayoría mahometana
en Jammu y Cachemira. La influencia musulmana
se refleja sobre todo en la arquitectura, el
arte y la gastronomía.
Los sijs de la India suman 18 millones y viven
principalmente en el Punjab. Esta religión
se proponía en un principio unir lo mejor
del hinduismo y del islam, y sus principios
básicos son similares a los del hinduismo,
aunque con la importante diferencia de que se
oponen al sistema de castas. El santuario más
importante de esta religión es el templo
de Oro de Amritsar.
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La
India es el lugar más parecido a Babel
que existe en la tierra. No existe ningún
idioma común indio, razón por
la cual, el inglés sigue, en parte, hablándose
en todo el país casi medio siglo después
de que los británicos lo abandonaran.
La constitución reconoce oficialmente
18 lenguas, pero en el censo de 1991 se registraron
más de 1.600 idiomas menores y dialectos.
El tema lingüístico está
muy politizado, debido en gran parte al hecho
de que el trazado de muchas fronteras estatales
siguió en muchos casos el de las fronteras
lingüísticas. A pesar de importantes
iniciativas para establecer el hindi como idioma
oficial de la nación, en detrimento progresivo
del inglés, estos intentos se han visto
obstaculizados por la predominancia de los idiomas
dravídicos en el sur del país,
muy alejados del hindi hablado en el norte.
Las clases altas de la sociedad india siguen
hablando inglés como idioma compartido
por la élite educada, enarbolándolo
como un emblema de su posición social
y como un pasaporte hacia el mundo de los negocios
internacionales. Aunque, a decir verdad, sólo
un 3 por ciento aproximadamente de los ciudadanos
indios dominan realmente este idioma.
El
arte indio es básicamente religioso en
su temática y desarrollo, y para apreciarlo
es preciso poseer un mínimo de conocimientos
básicos sobre las creencias extendidas
en el país. Sus expresiones más
destacadas incluyen la danza india clásica,
la arquitectura y la escultura de los templos
hindúes (disciplinas a veces difíciles
de diferenciar en dichos templos), la arquitectura
militar y urbana del imperio mogol, las pinturas
en miniatura, y la fascinante música
india. Esta última puede resultar difícil
de comprender para los extranjeros, ya que ignora
el concepto de la armonía expresado en
términos occidentales.
A los indios les encanta el cine, por eso su
industria cinematográfica, centrada en
Bombay, es una de las más importantes
y llenas de fascinación del mundo entero,
si bien una enorme cantidad de las películas
que se producen allí son melodramas basados
en tres ingredientes vitales: romance, violencia
y música. El viajero sabrá a qué
atenerse con la simple observación de
los carteles fantásticamente pintados
a mano que dominan muchas calles. Se trata de
puro escapismo popular, muy duro para el oído,
pero que el visitante no debería perderse
bajo ningún concepto. |
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